domingo, 2 de diciembre de 2012

Justicia



JUSTICIA


La justicia se define como una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Es el derecho, la razón, la equidad. Es aquello que debe hacerse según el derecho o la razón.
Popularmente se entiende como la disposición según la cual se castiga o premia, según se merece cada persona. Es lo que regula la igualdad o equidad en la distribución de algo, y establece la proporción con que deben distribuirse las recompensas y los castigos.
El niño desde pequeño siente la injusticia aunque no la sepa explicar, comprende cuando un castigo es desmedido o no está en correspondencia con la falta cometida y se siente mal por eso.
El adulto ha de enseñar al niño a ser justo con los otros, pero para eso es necesario que él mismo de el ejemplo con un trato justo hacia él y hacia los demás.
Se enseñará a los niños a establecer relaciones justas con sus compañeros, tanto a compartir algunas cosas en el juego y en las actividades.

El niño puede aprender a ser justo:
  • Sabiendo qué es lo que sus padres quieren
  • Conociendo la satisfacción de ser justo
  • Sabiendo el por qué y el valor de cada hecho.
  • Teniendo claras lo justo e injusto
  • Teniendo reglas en casa y en la escuelas
  • Con las experiencias de sus padres
  • Cuando siente que con la injusticia no consigue lo que quiere

Amistad


AMISTAD

La amistad es uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación infantil. Se trata del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece mediante las interrelaciones entre los seres humanos.
Para que el niño aprenda sobre el valor de la amistad es necesario formarle con nociones, conocimientos, habilidades, emociones, vivencias, sentimientos, y que le preparemos para vivir con armonía y respeto.


Para aprender a ser amigo
Los niños deben saber quién es un buen amigo y por qué, cómo se comportan los buenos amigos, y cómo mantener una buena amistad. Deben aprender que un buen amigo puede ser para siempre, y que para eso es necesario cultivar y alimentar la amistad, día tras día, en la escuela, en el parque, en la vecindad, etc. El contacto con los iguales hace con que el universo del niño sea aún más grandioso y rico. A través del otro, él puede aprender mucho de todo y de sí mismo.

El niño puede aprender a ser amigo si:
  • Busca la conciliación y no se pelea con sus compañeros
  • Comparte sus juguetes con los demás niño
  • Conversa y atiende a los demás
  • Ayuda a un compañero que ha hecho algo malo explicándole lo incorrecto  de su actuación
  • Se preocupa por sus compañero
  • Se esfuerza por hacer algo útil en beneficio de los amigo
  • Anima al compañero o amigo que esté triste
  • Se alegra con los logros positivos de los demás
  • Invita a sus amigos a jugar en su casa
  • Se preocupa por algún amigo herido o enfermo
  • Demuestra afecto y cariño a sus amigos

Solidaridad




Solidaridad

La solidaridad es la inclinación o propensión del ánimo de una persona a ser útil e interesada a otro ser, mostrando nobleza, valor y esfuerzo. La persona solidaria es noble, desprendida, dadivosa.

Al niño pequeño hay que educarle esta virtud con el ejemplo. Los niños deben aprender a actuar a favor de otra persona de una forma desinteresada y no por conseguir algo a cambio.

Aprender a ser solidario

Para conseguir que los niños sean solidario es necesario educarlos en este valor poco a poco. Si los padres aprueban sus pequeños esfuerzos, les estarán motivando a seguir con estos actos solidarios.
El niño puede aprender a ser solidario
- Cuando es animado a ser dadivoso con los demás.
- Cediendo sus juguetes en el juego.
- Escuchando cuentos que hablan del tema.
- Cuando comprende qué es ser egoísta y generoso.
- Compartiendo sus juguetes, caramelos.
- Regalando sonrisas y cariño.
- Viviendo en un ambiente de participación y servicio a los demás.
- Viendo que sus padres ayudan a otros padres y les hacen favores.
- Identificando las necesidades de los demás.



Orgullo




ORGULLO

Surge como consecuencia de la evaluación positiva de la acción propia. Se experimenta una mezcla de las emociones de alegría, satisfacción y felicidad.
El orgullo no sólo favorece la conducta futura, sino también la autoestima. El orgullo es un mezcla de alegría por dominar una destreza junto con la felicidad de que ese logro sea apreciado por los demás.
Una situación en la que se puede sentir orgullo podría ser en la que el niño hiciera una manualidad y los padres o profesores le dijeran "está genial Luisito", "qué bien hecho está", etc.

Sentirse orgulloso de sí mismo por algo que se hizo bien es saludable, siempre que ese orgullo no se transforme en soberbia y esa persona se crea que es un dios que nunca se equivoca.

Tener confianza en sí mismo es positivo pero tenerla en exceso puede limitar a una persona a llegar hasta ahí y no intentar nada nuevo.

Por todo ello es muy importante enseñar a los niños a sentirse orgullosos de sus buenas acciones y o habilidades, pero siempre enseñándoles también el valor de la humildad. 


Vergüenza



VERGÜENZA

Según los psicólogos, la vergüenza es un mecanismo evolutivo que nos ayuda a adaptarnos a lo novedoso y que se da con más frecuencia en determinados momentos de la vida: a la edad del nacimiento, por temor e inseguridad; a los cinco años, porque aparece el sentido del ridículo, y en la adolescencia, etapa en la que nos importa demasiado la opinión que los demás tienen de nosotros.

Hay determinadas situaciones en la vida de un niño que pueden multiplicar sus episodios de vergüenza: un cambio de casa, la llegada de un hermanito, el inicio en la guardería... 
En general, esta etapa es pasajera,pero aun así...¿Cómo podemos ayudar a los niños a superar la vergüenza?
  • Predica con el ejemplo: explica con palabras muy sencillas, que a ti también te da vergüenza preguntar dónde está esa calle que no encontráis. Y acto seguido, dirígete a un guardia para que te lo indique.
  • No le obligues a hacer lo que no quiere. Forzarle a dar un beso o a demostrar lo bien que baila, aumentará su inseguridad y, por tanto, su vergüenza. Es mejor que le animes a soltarse con frases como “yo hablo o saludo primero y tú, después”. Así irá ganado confianza en sí mismo.
  • No le etiquetes, ni siquiera para disculparle. Cuanto más a menudo le digas que es un vergonzoso o se lo digas a los demás delante de él, más se convencerá de que lo es y más tardará en vencer su problema.
  • Potencia sus relaciones con otros pequeños. Aunque de momento no juegue con ellos, estar a su lado y ver los diferentes ambientes en los que se mueven y las maneras tan distintas de comportarse que tiene cada uno, le vendrá estupendamente para dejar de tener tanta vergüenza.


Ira




IRA

Se trata de una emoción decisiva para la supervivencia, ya que nos activa y defiende en situaciones de peligro.
Sin embargo, como otras emociones negativas, puede darse en momentos que no suponga un peligro real, o puede escapar a nuestro control, con lo que puede convertirse en un problema para la convivencia con nuestros semejantes.
Muchos niños tienen problemas con esta emoción negativa. Se trata de niños con poco autocontrol que ante situaciones sin importancia reaccionan con agresividad.
Una habilidad esencial es la de autocontrolarse en momentos de frustración o de conflicto con sus iguales.

¿Qué podemos hacer para enseñar a un niño a controlar la ira y convertirla en una emoción que en vez de perjudicarle le lleve a enfrentar los conflictos de manera positiva y fructífera?

Hacerle tomar conciencia de la emoción de la ira: se le puede explicar de manera sencilla para que lo entienda la diferencia entre estar enfadado o alegre, qué siente cuando tiene rabia, cómo cambia su cuerpo con el enfado, qué pensamientos le vienen a la cabeza en esos momentos, etc. 
  • Enseñarle a distraer los pensamientos de rabia o ira:fijándose en otras cosas, contando mentalmente de dos en dos, etc.
  • Enseñarle a parar o detener el pensamiento de rabia: se le hace imaginar una escena o situación en la que sienta mucha ira y a parar de pensar cuando le gritemos ¡No¡ o ¡Basta¡.
  • Enseñarle a visualizar la situación de una manera positiva: enseñarle a imaginarse respondiendo de una manera tranquila a una situación que le provoca enfado.
  • Enseñarle a darse auto-instrucciones positivas: se enseña al niño a decirse a sí mismo frases que le tranquilicen, como: “Bueno, esto no es para tanto”, etc.
  • Entrenamiento en asertividad: enseñar al niño a responder de manera positiva y autocontrolada en lugar de hacerlo de forma airada. Para ello se pueden hacer ejercicios de role playing en los que se entrenan escenas de responder de manera tranquila y sin enfadarse, etc.





Miedo



MIEDO




Un niño se atemoriza cuando encuentra circunstancias fuera de su control, o circunstancias que todavía no comprende. El proceso de desarrollarse, nacer y crecer durante los primeros años incluye muchas ocasiones en que el sentido de seguridad de un niño se ve desafiado. Aunque creamos vivir en una sociedad "avanzada", muchos niños llegan a enfrentar situaciones amenazantes desde muy temprana edad. También se les causa daño con la rudeza, las amenazas y violencia comúnmente representadas contra los niños en los programas, películas y cuentos "infantiles".
Debes saber que un niño está listo para liberarse de un temor cuando actúe con mucho miedo ante una situación inofensiva. Por ejemplo, un niño que ya tuvo que ir una vez a la sala de emergencias por una quemadura de segundo grado, puede volverse super temeroso de que su madre le cepille los dientes. O, un niño que pasó una semana en aislamiento recién nacido, podría dejarse caer "de debilidad" en una breve caminata.
Podemos ayudarles a los niños con sus temores en la manera que jugamos con ellos y en la manera en que reaccionamos cuando se ven vencidos por el miedo.

Encontramos unos miedos populares sobre todo en los niños; miedo a las personas desconocidas, a la oscuridad, a los truenos y tormentas, a los animales y nocturnos. 

La mayoría de los miedos que pueden tener nuestros niños a lo largo de su infancia se solucionaran con su propia maduración y evolución como personas. Aún así, debemos de tener mucho cuidado y vigilancia por si lo que es un miedo habitual en un niño, puede convertirse en un verdadero problema para la vida de nuestro pequeño. Entonces no se debe esperar ni un minuto más para que un especialista infantil ayude a nuestro pequeño.