domingo, 2 de diciembre de 2012

Tristeza



TRISTEZA

La tristeza es una emoción difícil de soportar a cualquier edad, sin embargo, forma parte de la vida y de ese universo tan fascinante llamado sentimientos. Sin embargo, en la sociedad actual, marcada por una clara tendencia hacia el placer, es muy habitual no entender la tristeza como un sentimiento lógico y natural, en ciertas circunstancias. La tristeza también afecta a los niños porque ellos, también viven de cerca situaciones de dolor: por ejemplo, la muerte o la enfermedad de un familiar cercano, la envidia o la decepción de un amigo.
La tristeza en los niños puede ser un síntoma o una señal de que algo no va bien en el mundo interior del pequeño, es decir, de que algo le sucede. La realidad es que de entrada, lo ideal es que cualquier niño sea feliz, sencillamente, porque se siente protegido y seguro en el ambiente familiar y muy cuidado por sus padres. En muchas ocasiones, conviene analizar de cerca el lenguaje corporal del pequeño. Por ejemplo, un niño que sonríe poco tal vez, esté padeciendo algo que le produce dolor. Por ejemplo, puede que no esté muy integrado en su clase con el resto de sus compañeros.

3 Reglas para manejar la tristeza

No agobiarte por cosas pequeñasdebes comprender que no puedes ponerte triste por cualquiera tontería, no debes de ser tan susceptible porque estando triste muy a menudo solo dejarás de lado las cosas bellas que la vida te ofrece y te perderás la oportunidad de ser feliz.

Agradecer la tristeza:Cuando estés triste y quieras llorar, llora, golpea la almohada o haz algo para liberar esa tristeza pero nunca la reprimas.
Muchas personas cometen el error de reprimir la tristeza, si eres de ese tipo de persona detente y agradécele a la tristeza por formar parte de ti, la tristeza no es una emoción negativa más bien es una emoción positiva si la sabes aprovechar. La mejor manera de aprovechar la tristeza es entender que ella te hace pensar, reflexionar e incluso valorar las cosas de la vida.

Y la regla más importante, SÉ SIEMPRE FELIZ Y MIRA TODAS LAS COSAS BUENAS DE LA VIDA.



Alegría



ALEGRÍA

La alegría es sinónimo de una infancia feliz. Existen muchas cosas que hacen felices a los niños, sin embargo, lo más importante sería enseñar a los pequeños a disfrutar y a valorar las pequeñas cosas. Esas que aportan un color diferente a la rutina diaria. Sólo así se puede combatir el materialismo y la obsesión por el tener.
Los niños son felices jugando con otros niños, pasando tiempo en familia, viendo en la tele su programa favorito, haciendo planes diferentes… La tristeza y la alegría son dos caras de una misma moneda: la realidad más evidente de la vida.
La alegría nos ayuda a atravesar tiempos difíciles, aunque nos sintamos tristes. Sin alegría interior todos nuestros sentimientos dependen de lo que nos suceda. Cuando las cosas marchan bien, nos sentimos bien. Cuando las cosas marchan mal, nos sentimos mal. Sin alegría interior estamos continuamente entre el dolor y el placer de lo que nos sucede. Sin alegría, cuando cesa la diversión, cesa nuestra felicidad.

Maneras de fomentar la alegría: con la RISA y el BUEN HUMOR.
  • La risa es salud.
  • La risa es un buen medio rápido,fácil y gratuito de relajación
  • El buen humor es una de las mejores prendas de vestir con que podemos presentarnos en sociedad. 
  • La risa y el buen humor rejuvenecen.
  • La sonrisa hace un rostro más bello.



Constancia



CONSTANCIA

La constancia es un esfuerzo continuo, supone alcanzar lo que se propone y buscar soluciones a las dificultades que puedan surgir, un valor fundamental en la vida para obtener un resultado concreto. Con constancia se obtiene la fortaleza y esto nos permite no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo. El estudio siempre implica paciencia y constancia para su conclusión. Por esto es muy importante que los niños aprendan a ser constantes. Les brindará de estabilidad, confianza en sí mismos y madurez.

Aprender a ser constantes:

La constancia se aprende con ejemplos:

  • En los estudios
  • Con los deberes
  • Con los problemas y dificultades
  • Jugando, perdiendo o ganando
  • Con sus ilusiones y metas
  • Teniendo el apoyo de sus padres
  • Sabiendo que puede aprender de las experiencias buenas y malas
  • Percatándose de que vale la pena luchar por lo que se quiere
  • Cuando tiene que cumplir una tarea para conseguir lo que quiere
  • Teniendo en cuenta sus triunfos y éxitos
  • Recibiendo la enhorabuena por sus buenas notas
  • Identificando sus errores y sus fallos y buscando la forma de no repetirlos
  • En sus participaciones en tareas de equipo
  • Con la realización de un deporte
  • Cuando recibes impulsos y estímulos de sus padres
  • Haciendo manualidades

Compañerismo



COMPAÑERISMO

Ser buen compañero significa ser digno de ser amado, ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable, incluso gracioso y risueño. Cualidades todas ellas que deben ser formadas en los niños desde la más temprana edad. 
Ser buen compañero también es ser atento, brindar atención y respeto sobre todo a los menos aptos, desvalidos, y necesitados.
El compañerismo no nace con el niño, éste es impulsivo por naturaleza, y a ser buen compañero y cortés se aprende en las más diversas actividades de la vida cotidiana. Los niños asimilan las normas de comportamiento social en la medida que los adultos los entrenan y enseñan a comportarse de acuerdo con esas normas.
El compañerismo implica a su vez la igualdad, el tratamiento por igual a niños y niñas, y la delicada cortesía de unos a otros, por lo que han de aprender a ser corteses con todos los compañeros y compañeras, y ayudarles en todo momento.

Para aprender a ser buen compañero:
-El juego de roles, en el que es posible modelar las más diversas situaciones en las que esté implícito el ser buen compañero y cortés, es una de las vías más importantes para que los niños interioricen este valor.


-No hay nada más efectivo que el ejemplo del adulto para enseñar las normas del compañerismo; por eso los padres deben ser modelos a imitar de estas cualidades.


Tolerancia


TOLERANCIA

Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras. Ser tolerante es ser condescendiente y permisivo con alguien a causa de las circunstancias que medien, es no impedir que haga lo que éste desee, es aceptar y admitir la diferencia o la diversidad.
Para que los niños establezcan buenas relaciones con sus semejantes, es necesario que aprenda a ser tolerante desde muy pequeño.


Para aprender a ser tolerante

-Es importante que ellos escuchen las ideas de sus amiguitos,
-Que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos,
-Que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego o una actividad o en el propio aula.

La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.
El niño no nace tolerante. Su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso de aprendizaje acerca de la tolerancia empiece desde bien temprano.

El niño puede aprender a ser tolerante:

  • Cuando sus padres también lo sean

  • A través de cuentos e historias

  • Por las actividades que desarrolla

  • A través de los juegos

  • En la convivencia con los demás niños

  • Aprendiendo a respetar las diferencias

  • Conociendo diferentes culturas

  • A través de los viajes en familia

  • Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz

  • Compartiendo, sin pelear

  • Aprendiendo a no burlarse de los demás.



Respeto



RESPETO

Como seres humanos somos todos iguales, aunque nos diferencian algunos valores según la familia de la que hacemos parte y de la sociedad en la que vivimos.
Por esta razón, el respeto a las diferencias, a lo diverso, a las distintas culturas y razas, también hacer parte de la educación de damos a nuestros hijos. Un aprendizaje y enseñanza que deben ser transmitidos a los niños desde que son muy pequeños.


Para aprender a ser respetuoso

Los niños deben recibir una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad, la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil y participativo de la sociedad. El niño debe ser protegido contra todas las prácticas que puedan fomentar la discriminación. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, solidaridad, tolerancia, amistad y paz. Son derechos fundamentales para la vida de los niños.
La discriminación del niño puede ocurrir en cualquier ámbito. Por ello, es sumamente importante que los niños aprendan a no discriminar ni ver el racismo como algo normal. El niño debe comprender que la diversidad existe y como tal se debe respetar. Los niños deben aprender a hacer amigos y respetar a los demás, independientemente de su personalidad y físico.
Los niños deben saber que la diversidad nos trae riquezas de informaciones y de experiencias. Que podemos aprender mucho con las diferencias.


El niño puede aprender a ser respetuoso en la diversidad:

- Cuando sus padres también lo son
- Cuando leen cuentos e historias de otras culturas
- En la escuela y colegios. Los niños deben aprender a amar a sus compañeros
- Cuando se les junta a niños diferentes en los parques, en los campamentos de verano, en las colonias de verano, en el colegio, etc.
- En los viajes, conociendo otras tradiciones y costumbres.
- En las excursiones
- Jugando y compartiendo momentos y juguetes con todos.


Cómo fomentar valores



¿Cómo fomentar los valores?

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Con la ayuda de sus padres, educadores y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

También es preciso recordaros que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué creen que el niño va a aprender?
La responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de los valores a sus hijos es crucial.

Dejamos en cada valor, un cuento corto para poder leer a vuestros niños y ayudar así el aprendizaje de los mismos.